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FILMOGRAFO, la animación
lusitana
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En el coraz—n de Oporto se encuentra Film—grafo, el estudio
de animaci—n portuguŽs que, con trece a–os de trayectoria,
ha conseguido ganar un reconocimiento internacional con
pel’culas como Est—ria do gato e da Lua (selecci—n oficial,
Cannes 95), Os Salteadores (Espiga de Oro, Valladolid 94)
o A Noite. Lleida se une a la lista de ciudades como Stuttgart,
Rio de Janeiro o Granada que muestran una retrospectiva
de los trabajos m‡s representativos de este estudio lusitano.
Junto a las proyecciones, nos acompa–an como invitados especiales
de Animac 2001 Abi Feij—, alma del proyecto Film—grafo,
y la joven talento Regina Pessoa, realizadora de A Noite.
En una conversaci—n fragmentada por proyecciones y restaurantes,
Abi Feij—, realizador, director de Film—grafo y presidente
de Asifa Internacional, nos habl— de su trabajo. Nacido
en Braga en 1956, Abi Feij— se gradu— en la escuela de dise–o
y artes gr‡ficas de Oporto en 1980. Tras atender a varios
talleres en el marco del festival de Cinanima y formarse
en la National Film Board de Canad‡ (Oh quŽ Calma, 1985),
Abi hizo posible lo imposible: dedicarse a la animaci—n
de autor y permitir que otros tantos artistas lo hicieran
gracias a la creaci—n del estudio Film—grafo. "Hab’a hecho
algunos talleres en Cinanima, pero en Canad‡ me ense–aron
a perder el miedo y darlo todo en una pel’cula. Entend’
que hab’a que poner el alma en todo proyecto. Eso es lo
que aprend’ y lo que intento seguir haciendo en cada nueva
pel’cula."
Film—grafo nace en 1987, el mismo a–o que su corto A Noite
Saiu ˆ Rua. Desde entonces el estudio ha producido una cincuentena
de t’tulos, una selecci—n de los cuales se muestran en esta
sesi—n, como Ovo, el primer corto de JosŽ Miguel Ribeiro
(director de A Suspeita). Portugal, a pesar de tener uno
de los mejores festivales de animaci—n internacionales,
Cinanima, carec’a de una industria de cine animado, lo cual
supuso una dificultad a–adida en los comienzos de Film—grafo.
Sin embargo, la formaci—n de Abi en Canad‡ no fue en vano.
Consciente de las limitaciones tŽcnicas que se ver’a obligado
a afrontar de vuelta a Oporto, y fascinado por las tŽcnicas
directas de pel’culas de la NFBC como The Street, de Caroline
Leaf, o The Sand Castle, de Jo Coedeman, decide aprender
en su primer pel’cula, Oh quŽ Calma, todo un cat‡logo de
tŽcnicas (hasta ocho distintas) sencillas (arena, recortables,
pintura·) que le permitiesen realizar pel’culas de vuelta
a casa. "Quer’a seguir animando en Oporto, pero el panorama
era que no hab’a ni dinero, ni escuelas, ni productoras...
As’ que intentŽ reunir a la gente que hab’a hecho talleres
en Cinanima con la idea de hacer lo que nos gustaba." Los
primeros encargos, un cortometraje para el MDP (Movimiento
Democr‡tico PortuguŽs) y la cortinilla del festival de cine
Fantasporto, fueron la chispa que prendi— el proyecto Film—grafo.
"El MDP nos encarg— crear una imagen de oposici—n al rŽgimen
de Salazar. Jo‹o Abel Manta hab’a publicado caricaturas
del rŽgimen de la dictadura y la idea era hacer una panor‡mica
de estos dibujos. Al final el partido decidi— no llevar
a cabo la producci—n, pero para entonces, nosotros ya hab’amos
decidido ejecutar el proyecto. As’ fue como surgi— la pel’cula
A Noite Saiu ˆ Rua. Presentamos nuestra pel’cula en el Festival
de Cine Fant‡stico de Oporto, Fantasporto 87, y su director
nos encarg— las cortinillas del festival. No cobramos nuestro
trabajo, pero al menos la segunda vez cubrimos gastos y
pudimos comprar algo de equipo."
Gracias a posteriores encargos, el equipo de Film—grafo
fue creciendo. Sin embargo, por aquŽl entonces hacer pel’culas
era s—lo una tarea de amor y los animadores todav’a necesitaban
trabajos paralelos para poder sobrevivir. Esta situaci—n
cambi— con las ayudas que el Departamento de Cultura portuguŽs
inici— en 1991, y su pol’tica de apoyo a los cortometrajes
animados. Desde entonces Film—grafo pudo poner a disposici—n
de los autores mejores condiciones para la producci—n de
sus pel’culas.
Abi Feij— adem‡s de dirigir el estudio, producir y supervisar
la mayor’a de proyectos realizados en Film—grafo todav’a
encuentra algo de tiempo y energ’a para realizar sus propios
cortometrajes, piezas fundamentales de la joven historia
del cine animado portuguŽs. Son t’tulos como Os Salteadores,
una dura historia de los cr’menes de postguerra en la frontera
de Portugal con Espa–a, Fado Lusitano , una divertida historia
de Portugal o el reciente Clandestino, adaptaci—n del cuento
de JosŽ Rodr’gues MiguŽis acerca del poliz—n de un barco
que llega a puerto sin papeles. En todas ellas la cultura
o la historia de portugal est‡ presente como tel—n de fondo
de relatos, en ocasiones, conmovedores.
"EmpecŽ a escribir Os Salteadores antes de A Noite Saiu
ˆ Rua. Por mi cuenta realicŽ un storyboard (o gui—n gr‡fico
plano a plano) y en vano busquŽ financiaci—n. Tuve, sin
embargo la suerte de que ese a–o (1989) la SACD (lo que
vendr’a a ser la Sociedad General de Autores en Francia)
cre— en el marco del festival de Annecy, una beca y recib’
ayuda para desarrollar el cortometraje. RealicŽ un plano
de la pel’cula y calculŽ que trabajando yo solo a ese nivel
tardar’a unos 20 a–os en acabarla. Por fortuna en el 91
llegaron las subvenciones a cortos animados del gobierno
portuguŽs y pude profesionalizar la producci—n y acabarla
en un tiempo razonable de tres a–os." Os Salteadores es
la adaptaci—n del cuento del escritor portuguŽs Jorge de
Siena que relata las distintas visiones de tres hombres
recordando el asesinato, veinte a–os atr‡s, de un grupo
de espa–oles que caen en manos de fascistas portugueses
al intentar escapar al pa’s vecino tras la Guerra Civil
espa–ola. "Me gust— el cuento de Jorge de Siena b‡sicamente
por tres razones: la primera porque su manera de escribir
me result— muy visual y lo pude adaptar a la animaci—n sin
problemas. La segunda era el tema, me interesaba lo que
ocurri— en Portugal tras la Guerra Civil espa–ola, porque
es un tema de la historia reciente que, como tanta otra
gente joven, apenas conoc’a; adem‡s mi familia estaba en
la oposici—n al rŽgimen popular y eran muy conscientes de
los acontecimientos sociales y pol’ticos que se produjeron
durante esos a–os. Y la tercera era la m‡s acadŽmica, me
planteŽ el corto como un acercamiento al lenguaje cinematogr‡fico.
DesarrollŽ el estilo de la pel’cula, en el storyboard. El
tipo de dibujo a l‡piz me gust— como para el arte final
y as’ fue el aspecto que intentŽ conservar en toda la pel’cula."
Fado Lusitano, result— una pel’cula mucho m‡s ligera; con
humor y realizada por encargo del prestigioso animador brit‡nico
John Halas. John Halas era el productor de la serie Know
your Europeans (Conozca a sus Europeos) en la cual colaboraban
animadores de toda Europa mostrando con desenfado el car‡cter
y la cultura de sus respectivois paises "John Halas, al
que conoc’ en Espa–a durante el festival de cortos de Canarias,
vi— la car‡tula que hab’a hecho para Fantasporto y le gust—,
as’ que me encarg— el episodio portuguŽs de la serie. InvestiguŽ
acerca de lo que significa ser portuguŽs, c—mo nos sentimos
y cual es nuestro humor. Fado Lusitano intenta ser nuestra
propia visi—n de Portugal. La pel’cula funcion— muy bien
en nuestro pais, aunque en el extranjero puede que se escapen
algunas sutilidades".
Fado Lusitano result— una pel’cula mucho m‡s ligera, con
humor y realizada por encargo del prestigioso animador brit‡nico
John Halas. John Halas era el productor de la serie Know
your Europeans (Conozca a sus Europeos), en la cual colaboraban
animadores de toda Europa mostrando con desenfado el car‡cter
y la cultura de sus respectivos pa’ses. "John Halas, al
que conoc’ en Espa–a durante el festival de cortos de Canarias,
vio la car‡tula que hab’a hecho para Fantasporto y le gust—,
as’ que me encarg— el episodio portuguŽs de la serie. InvestiguŽ
acerca de lo que significa ser portuguŽs, c—mo nos sentimos
y cual es nuestro humor. Fado Lusitano intenta ser nuestra
propia visi—n de Portugal. La pel’cula funcion— muy bien
en nuestro pa’s, aunque en el extranjero puede que se escapen
algunas sutilidades."
La œltima obra de Abi Feij— es Clandestino, la adaptaci—n
del cuento O Viajante Clandestino del escritor portuguŽs
JosŽ Rodrigues MiguŽis. Un autor que, como Jorge de Siena,
tom— parte en la formaci—n del Partido Comunista en Portugal
y ambos se exiliaron a Estados Unidos d—nde acabaron sus
d’as. La historia relata el momento en que un viajante clandestino
tiene que desembarcar en un pa’s extra–o la noche de Navidad,
con miedo e inseguridad como œnico equipaje. El proyecto
llev— a Abi Feij— tres a–os, debido a retrasos provocados
por negociaciones con la TV portuguesa y la supuesta inclusi—n
de la pel’cula en un documental acerca de MiguŽis para el
que Abi Feij— lleg— a realizar toda una serie de ilustraciones
de arena que nunca fueron incorporadas. "El cuento hab’a
que adaptarlo. Decid’ hacerlo sin palabras, pero al final
inclu’ un texto en off con extractos del texto original.
Es un relato atemporal, quer’a que pudiese tratarse de cualquier
lugar en cualquier momento. En el relato original el barco
llega a Boston, pero en mi pel’cula he obviado ese dato."
Clandestino est‡ realizada en la tŽcnica directa de la animaci—n
de arena, para la cual se colocan uno o m‡s niveles de cristal
sobre los cuales se dibujan con arena los fondos y las figuras
y se iluminan por detr‡s con una luz difusa. Cada fotograma
requiere el redibujar la escena a base de mover los granitos
de arena con mucho cuidado pues al menor fallo hay que volver
a rodar todo el plano. Abi ya hab’a experimentado con esta
tŽcnica en Oh quŽ Calma. "Tras Os Saltedores, que por ser
una producci—n de dibujo animado hab’a necesitado coordinar
a un gran equipo, me apetec’a hacer algo yo solo. S—lo Regina
me ayud— un poco a animar algunas escenas al final. Eleg’
tambiŽn la arena por su color, quer’a representar un viejo
carguero oxidado y la arena me ayud— a crear la atm—sfera
que deseaba. A veces piensas en una historia primero y luego
le aplicas la tŽcnica que crees que le sentar‡ mejor, sin
embargo otras veces sientes que quieres llevar a cabo una
pel’cula en una determinada tŽcnica y buscas una historia
para ella."
Clandestino es una coproducci—n de Film—grafo y la National
Film Board de Canad‡. "En Canad‡ realicŽ la postproducci—n
de Clandestino, ya que ellos tienen mejores equipos que
en Portugal, estuvo bien volver a ver a la gente de la National
Film Board de Canad‡ quince a–os m‡s tarde con un proyecto
de verdad y que hab’a despertado su interŽs."
En estos momentos Film—grafo tiene en su plan de producci—n
seis proyectos de animaci—n de piezas cortas de entre los
que destacan Caes Marinheiros de AndrŽ Ferr‹o y Joana Toste;
Os Olhos do Farol, de Pedro Serrazina y CafŽ, de Alex Cao
y Jo‹o Fazenda. "Me tienen que gustar los proyectos de autor
para apoyarlos." Abi Feij— est‡ tan cerca de sus proyectos
como el ave de sus polluelos. Habla del gui—n con los dem‡s
directores, de la direcci—n art’stica, de la tŽcnica y de
tantos otros par‡metros a tener en cuenta por un buen productor
creativo. Film—grafo tambiŽn realiza algunos trabajos por
encargo para la televisi—n, como A Ponpinhas do Catrina
o Abecedario, los cuales tienen, sin embargo, un marcado
acento experimental e independiente.
Adem‡s de sus diferentes facetas dentro de Film—grafo,
Abi Feij— dedica parte de su tiempo a la promoci—n del cine
de animaci—n organizando seminarios, cursos para ni–os,
adolescentes y profesores de arte, de los cuales tambiŽn
veremos una muestra en esta sesi—n. Su reciente nombramiento
como presidente de Asifa, la asociaci—n internacional de
las personas dedicadas a la animaci—n, supone un nuevo reto
para este autor, director y educador, que toma con entusiasmo
el relevo del tim—n de la asociaci—n internacional m‡s prestigiosa
en el campo de la animaci—n.
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JAZZ EN MOVIMIENTO
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El movimiento de la mœsica es un concepto que s—lo puede
ser imaginado o sentido por los intŽrpretes y los oyentes.
Pero la mœsica se mueve; si no fuera as’, no estar’a realmente
viva y no podr’a transmitir expresi—n y energ’a, humor o
nostalgia, dramatismo o locura. Creo que el cine de animaci—n
es una de las artes visuales que mejor han sabido captar
el jazz como met‡fora potencial de movimiento, adaptar esa
mœsica al peculiar sentido dram‡tico de sus historias e
incluso hermanar los aspectos comunes de ambas disciplinas
art’sticas.
Siempre he sido un admirador del cine de animaci—n que
tiende a realzar la magia del absurdo, perfeccionando el
genial ejercicio de convertir en cotidianas situaciones
que pueden ser consideradas surrealistas. Es curioso c—mo
en los dibujos animados algunos gags sumamente intelectuales
producen como efecto humor sencillo al alcance de todos.
En ese sentido, me gustar’a hablar del viejo jazz, tanto
en su vertiente de Nueva Orle‡ns como en la de las bandas
de swing neoyorquino. Las cintas de Betty Boop con mœsica
de Louis Armstrong y Cab Calloway no pod’an estar m‡s logradas.
Situaciones inveros’miles se convierten en cotidianas cuando
las est‡s mirando en la pantalla del televisor. Precisamente,
la inagotable expresividad del jazz, sus mœltiples matices
sonoros, su libertad a la hora de adaptar la estructura
de las piezas a las necesidades de la imagen, son elementos
que en mi opini—n convierten un objeto de consumo cultural
en algo œnico, singular de originalidad sin precedentes.
Al margen de estas consideraciones estŽticas, no se debe
olvidar que durante los a–os treinta y cuarenta estas producciones
de aceptaci—n popular que contaban con la mœsica, y a veces
la presencia, de grandes del jazz del momento tambiŽn debieron
de servir para promocionar una mœsica que en ese momento
era la m‡s popular y aceptada por las generaciones de j—venes
de la Žpoca. Durante los a–os del cine mudo, los viejos
ragtimes de Scott Joplin sirvieron para acompa–ar el silencio
en la pantalla, pero el celuloide con banda magnŽtica no
mat— la complicidad entre el jazz y las im‡genes: cre— nuevos
lenguajes y formas de flirteo que merecen nuestra admiraci—n
y respeto. La evoluci—n de las formas art’sticas a lo largo
del siglo veinte no pod’a dejar de afectar al jazz y al
cine de animaci—n. La vanguardia que se hab’a impuesto desde
principios de la centuria encontrar’a tambiŽn un punto ‡lgido,
con connotaciones de agitaci—n y deseo de transformaci—n
social, durante la dŽcada de los sesenta. La mœsica entonces
era tan cambiante como la continua experimentaci—n en el
‡mbito de la imagen. Propuestas atrevidas en el cine de
animaci—n encontraron su voz en el trabajo innovador e inquieto
de los mœsicos del momento. Eran tiempos en los que la abstracci—n
sustitu’a a la imagen realista o caricaturizada que hab’a
reinado en el pasado inmediato y en esos a–os las formas
y los colores danzaron al son del mejor jazz de vanguardia.
La funci—n pedag—gica del cine de animaci—n tambiŽn ced’a
un espacio para intentar explicar esa mœsica fascinante
y compleja que se sigue llamando jazz.
Una larga tradici—n de mœsica unida a la imagen avala cualquier
nuevo experimento que pueda surgir en este ‡mbito. No obstante,
creo que las nuevas producciones de cine de animaci—n destinadas
a la promoci—n en los medios audiovisuales de la mœsica
de jazz pocas veces dejan de ser tributos o recreaciones
de estŽticas que hoy son a–ejas. Eso sin duda ayudar‡ a
mantener momentos gloriosos en la memoria colectiva, aunque
debemos esperar que ese peligroso eclecticismo que afecta
hoy a casi todas las artes no suponga un estancamiento en
un campo que todav’a deber’a depararnos autŽnticas maravillas.
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| Josep Ramon Jové | Satchmo
Jazz | www.satchmojazz.com |
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CARTOON D'OR
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Cartoon d'Or es el premio al mejor cortometraje de animaci—n
europeo. El premio lo otorga Cartoon, la asociaci—n de profesionales
de la animaci—n en Europa.
La sesi—n incluye a todos los cortometrajes nominados y
el ganador A Suspeita de JosŽ Miguel Ribeiro.
JosŽ Miguel Ribeiro es el primer portuguŽs ganador del
Cartoon d'Or. Este premio es el fruto de un gran talento
personal y la impecable producci—n de Luis Almeida, pero
tambiŽn del apoyo a los cortometrajes que el gobierno portuguŽs
inici— hace ahora diez a–os.
A Suspeita es una divertida producci—n en plastilina de
Zeppelin Filmes que homenajea a los gŽneros cinematogr‡ficos
de suspense y comedia con un cuidado dise–o de producci—n.
Cuatro pasajeros viajan en el mismo compartimento de un
tren, cuando uno de ellos descubre que un asesino anda suelto.
Se inicia un cruce de sospechas que culminar‡n en un inesperado
final. La perfecci—n de esta cinta queda reflejada a travŽs
de la buena estructura y sentido del ritmo de la pel’cula,
unos personajes bien definidos con pocos e inteligentes
di‡logos, divertidos gags visuales y todo lujo de detalles
en una animaci—n que nada tiene que envidiar a los mejores
t’tulos de la factor’a Aardman.
Si bien A Suspeita no es el primer trabajo de este animador
de 33 a–os, s’ el que el autor considera m‡s redondo porque
narra una historia de principio a fin con un planteamiento
m‡s cinematogr‡fico que sus anteriores trabajos.
ANIMAC ENTREVISTA A JOSƒ MIGUEL RIBEIRO, GANADOR DEL CARTOON
D'OR 2000
-ÀDe d—nde sale el JosŽ Miguel Ribeiro animador?
Pues como muchos otros animadores de noches enteras en casa
propia y ajena rodando pel’culas con una c‡mara de sœper-8
y un grupo de amigos. Rod‡bamos pel’culas en plastilina,
en dibujos, con cualquier tŽcnica a nuestro alcance. Ten’a
entonces quince o diecisŽis a–os. Era emocionante recibir
el rollito de tres minutos a su vuelta de los laboratorios
en Alemania o Espa–a. Luego cursŽ Bellas Artes en la Escuela
Superior de Lisboa. DejŽ durante un tiempo la animaci—n
ya que era una disciplina que no se impart’a y me dediquŽ
m‡s a la pintura, el c—mic y la ilustraci—n, incluso trabajŽ
para algunos diarios de Lisboa.
-ÀCu‡l fue tu primer trabajo animado m‡s profesional?
Me graduŽ de Bellas Artes con veintitrŽs a–os y empecŽ a
hacer algunas animaciones para Rua SŽsamo (el Barrio SŽsamo
portuguŽs). Hice U Piau (La Peonza), una pel’cula basada
en una canci—n popular infantil, producida por Optical Print.
Les gust— y me pidieron m‡s. Cinanima fue muy importante
para m’. EmpecŽ a venir desde mi segundo a–o en Bellas Artes
y no he dejado de volver. A travŽs de este festival aprend’
animaci—n en los talleres y conoc’ a gente como Abi Feij—
y Zepe, los cuales me propusieron algunos trabajos. Hice
publicidad en Lisboa con Zepe y Abi Feij— me invit—, junto
a otros animadores, a animar Os Salteadores, yo hice toda
la secuencia del coche, aquello fue mi primera experiencia
con el cine de autor.
-ÀC—mo surge el proyecto de tu primer corto de plastilina
Ovo (Huevo)?
Hice un stage en el estudio Laznec Bretagne a travŽs del
estudio portuguŽs Film—grafo. Era un curso de nueve meses
de animaci—n de plastilina, de los cuales cinco los empleamos
en Breta–a y los cuatro restantes en Oporto. All’ hice Ovo,
con Pierre Bouch—n, fue nuestra pel’cula fin de curso, la
rodamos en una semana. Casi todos los que hicimos ese curso
como Philippe Jullien, autor de Le Cyclope de la Mer hemos
continuado haciendo pel’culas. Era mi primera experiencia
con volumen tras haber hecho mucho dibujo animado.
-ÀPor quŽ prefieres la plastilina a otras tŽcnicas?
Cuando haces dibujo animado, adem‡s del movimiento tienes
que cuidar que el dibujo sea bueno. En volumen, una vez
construido todo s—lo tienes que concentrarte en el movimiento;
es animaci—n en estado puro. A travŽs de mis trabajos he
tocado muchas tŽcnicas. Hice con Film—grafo Triple Salto
para los Juegos Ol’mpicos, donde combinaba dibujo con volumen,
era bastante experimental. TambiŽn con Film—grafo realicŽ
U Dragao, acerca de la letra D; U Jardin, Da Celeste, para
ni–os y all’ probŽ con el volumen en bajorrelieve. Hice
un genŽrico para Rua SŽsamo con muchas tŽcnicas, pero mi
favorita sigue siendo la plastilina.
-ÀC—mo se te ocurri— A Suspeita?
Quise hacer un proyecto con una historia y unos personajes,
que no fuese un simple juego visual, unas im‡genes poŽticas
o una situaci—n. La idea naci— en los constantes viajes
que ten’a que hacer en el Tren de Lisboa a Oporto. El dise–o
del tren est‡ inspirado en unos trenes m‡s viejos, como
en los que viajaba de peque–o para venir a Espinho, ten’an
compartimentos y me gustaba la idea de encerrar a cuatro
personajes muy distintos en un compartimento. Los personajes
son estereotipos de las personas que te encuentras en un
tren: la habladora, el t’mido, la selecta, el pasota·Cuando
viajamos tenemos mucho tiempo para pensar y crear historias.
Sab’a que era importante hacer una buena historia y busquŽ
a guionistas. Me rodeŽ de un equipo de personas muy pr—ximas
a m’. Sin ir m‡s lejos los guionistas eran ex-compa–eros
de la escuela de Bellas Artes y las encargadas de hacer
el vestuario de los mu–ecos fueron mi madre y mi hermana.
-ÀHa sido m‡s f‡cil poner en marcha un nuevo proyecto tras
el premio Cartoon d'Or?
He recibido una subvenci—n del ICAM (del estado portuguŽs
a travŽs del Instituto para el Cine, Audiovisuales y Multimedia)
y tambiŽn de la televisi—n portuguesa, con lo que ya puedo
iniciar un proyecto en el que empecŽ a trabajar al tiempo
que iniciaba A Suspeita. Se basa en una redacci—n infantil
que me pas— una amiga profesora y que cuenta la relaci—n
entre una aguja y unas tijeras. De ah’ surgi— la idea de
crear una serie de 26 episodios que narrase las supuestas
relaciones entre objetos cotidianos. Cada cap’tulo dura
dos minutos y son como videoclips, cantados por los propios
ni–os. La imagen es de plastilina y est‡ inspirada en el
trabajo de artistas como Paul Klee o Mir—.
Adem‡s de ganar premios internacionales y no parar un minuto
en su agenda, JosŽ Miguel encuentra tiempo para dar talleres
a ni–os de los que han surgido piezas animadas deliciosas
como O Vento. Una faceta m‡s, que encaja con su car‡cter
de creador abierto y generoso.
Algunos de los trabajos de JosŽ Miguel Ribeiro anteriores
al cortometraje ganador del premio Cartoon d'Or 2000 A Suspeita
se pueden ver en la sesi—n Film—grafo, Animaci—n Lusitana.
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OSKAR FISCHINGER, artista
del siglo
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Nacido en 1900, Oskar Fischinger figura entre los mayores
artistas del siglo XX, un siglo de sorprendentes avances
en tecnolog’a y horrorosos tormentos y conmociones que afectaron
su carrera a cada paso. A pesar de todo ello, sus pel’culas
y sus dibujos alcanzaron la categor’a de objetos de culto
que influenciaron a toda una generaci—n de j—venes artistas
y proporcionaron modelos an—nimos para v’deos musicales
y gr‡ficos inform‡ticos del œltimo cuarto de siglo.
Oskar Fischinger naci— en el id’lico pueblo medieval de
Gelnhausen (cerca de Frankfurt y el r’o Main), en la misma
habitaci—n en la que hab’a nacido el gran escritor del siglo
XVII Grimmelshausen, autor de Simplicissimus. La familia
de Oskar ten’a una f‡brica de cerveza con un conocido bar,
y una farmacia donde tambiŽn se vend’a una completa gama
de productos, incluidos productos de arte que muchos pintores
compraban antes de ir a pasear por los rom‡nticos bosques
y monta–as Spessart de los alrededores (escenario de algunos
cuentos de los hermanos Grimm). Muy pronto Oskar aprendi—
las nociones b‡sicas de la pintura al —leo en las labores
que realizaba para ganar un dinero extra como gu’a de estos
pintores, a los que llevaba a escoger vistas pict—ricas
o caprichosos rincones tenebrosos de los bosques, los esperaba
atentamente mientras pintaban y despuŽs los devolv’a a Gelnhausen
al anochecer. Asimismo, se apunt— a lecciones de viol’n
e hizo de aprendiz de constructor de —rganos para aprender
los principios matem‡ticos de la armon’a musical.
Cuando empez— la I Guerra Mundial, los propietarios de
la f‡brica de —rganos fueron llamados al servicio militar
y tuvieron que cerrar el negocio. Entonces Oskar encontr—
trabajo como artista gr‡fico en la oficina municipal de
arquitectura, en la que preparaba anteproyectos y dise–os
tŽcnicos de edificios, as’ como esmerados dibujos de edificios,
calles y paisajes. A pesar de que estaba exento del servicio
militar a causa de su delicado estado de salud (b‡sicamente
por desnutrici—n), se requiri— sus servicios para participar
en actividades relacionadas con la guerra, de manera que
se fue a trabajar a una f‡brica de turbinas en Frankfurt,
donde muy pronto se descubri— su genio natural por la mec‡nica
y se le concedi— un diploma oficial como ingeniero en 1922.
Mientras trabajaba en la f‡brica, Fischinger no perdi—
nunca de vista sus ambiciones art’sticas. Asisti— a clases
como lector en museos de manera asidua y se apunt— a un
club literario dedicado al estudio de las artes dram‡ticas,
donde conoci— al influyente cr’tico Dr. Bernhard Diebold,
que, en marzo de 1921, le llev— a un ensayo general de una
pel’cula abstracta de 13 minutos de duraci—n pintada a mano
en mœltiples colores de Walter Ruttmann, un pintor abstracto
que hab’a renunciado a la pintura al —leo en favor de una
mœsica visual viviente, nueva y moderna que se consegu’a
a travŽs de pel’cula. Ruttmann tambiŽn tocaba el violonchelo
en un quinteto de cuerda que interpretar’a la banda sonora
compuesta especialmente para la pel’cula.
Fischinger qued— maravillado con aquel film tan complejo
y din‡mico y volvi— al estreno oficial al d’a siguiente,
en el que admir— aœn m‡s la pel’cula, y se arrepinti— de
no haber sido nunca capaz de crear algo parecido.
M‡s adelante, ese mismo a–o, Oskar hizo una lectura en
su club literario, sobre La doceava noche de Shakespeare
y una obra de teatro de vanguardia antiguerra, Generaciones,
de Fritz von Unruth. Para ilustrar la estructura din‡mica
de las dos obras, Oskar hizo dibujos abstractos en largos
rollos de papel cianotipo. El Dr. Diebold le hizo notar
que esta secuencia de imaginer’a corriente constitu’a una
pieza de arte independiente, una especie de "tabl—n de cuentos"
para una pel’cula abstracta, y le anim— a seguir los pasos
de Ruttmann. De cualquier modo, Oskar rechazaba hacer algo
exactamente al estilo de Ruttmann (y ten’a la impresi—n
de que animar los rollos de la obra ser’a exactamente eso).
Empez— a experimentar con otras tŽcnicas, como la arcilla
modelada o la cera. Muy por casualidad descubri— una. Hab’a
preparado unas quince peque–as figuras geomŽtricas de cera
que pretend’a animar sustituyendo unas por otras. Las hab’a
dispuesto en secuencia en una bandeja y las dej— en una
mesa al lado de la cama. Cuando su hermana Maria limpi—
la habitaci—n mientras Žl estaba en el trabajo, dej— la
bandeja al lado de la ventana, donde el sol deshizo las
figuras de cera conjuntamente. Cuando Oskar intent— rascar
la cera de la bandeja, vio que hab’an quedado algunas formas
y que, a medida que iba rascando cada capa, se produc’an
sutiles variaciones en un estilo de animaci—n perfecto.
Se puso a dise–ar una m‡quina cortadora de precisi—n (como
las que utilizan los carniceros para cortar finamente jam—n
o queso) que estuviera conectada a una c‡mara de modo que
cada vez que se quitase una capa, la c‡mara filmase absolutamente
cada imagen del bloque restante. Insertando un cono de cera
de varios colores en medio de un bloque cuadrado, se pod’a
hacer aparecer o desaparecer un c’rculo, dependiendo de
si el vŽrtice de cono apuntaba hacia la c‡mara o en otra
direcci—n. As’, se pod’an mezclar formas org‡nicas blandas
y flexibles con consistentes formas geomŽtricas. A fin de
mantener la consistencia bajo el calor de las luces para
filmarlo, Oskar aprendi— a mezclar la cera con arcilla de
porcelana. Cuando todav’a trabajaba en la f‡brica, Oskar
desarroll— una m‡quina que vendi— a una empresa holandesa
por una cantidad sustancial, hecho que le permiti— dejar
el empleo, y se fue a Munich para estar m‡s cerca de la
industria del cine. Film— un gran nœmero de bellas im‡genes
con su "m‡quina de cera"; algunas de sus voluptuosas formas
alud’an a s’mbolos alqu’micos como la serpiente Ouroboros
o la rosa multihojas, circunstancia que muestra como ya
a los 20 a–os le fascinaban los conceptos m’sticos que permanecer’an
en sus trabajos hasta el final. Oskar vendi— una m‡quina
de cera a Ruttmann, que la utiliz— para crear algunos efectos
especiales para la filmaci—n animada de Lotte Reiniger Las
Aventuras del Pr’ncipe Ahmed, en la que Ruttmann trabaj—
de 1923 a 1925.
Al iniciarse la inflaci—n paralizadora del dinero alem‡n
en 1923, Fischinger tambiŽn hizo unos cuantos dibujos animados
convencionales para el productor Louis Seel, cuya serie
Muncher Bilderbogen ("Tebeo de Munich") fue distribuida
internacionalmente. Estos dibujos ofrec’an animaci—n sofisticada
para adultos, que inclu’a parodias de cl‡sicos como Los
viajes de Gulliver, caricaturas de la moda para mujer y
farsas propias de la Commedia dell'Arte. A ra’z del enorme
Žxito de Pr’ncipe Ahmed (en el que no se acredit— la imaginer’a
de cera de Oskar), hizo un impresionante film de siluetas,
Construcciones espirituales, que utilizaba la elasticidad
de su mezcla de cera y arcilla para realizar figuras opacas
flexibles sobre una plancha de cristal, de modo que el estado
mental de los dos protagonistas ebrios (seguramente una
reminiscencia de la infancia relacionada con el bar familiar)
se pod’a expresar en una metamorfosis constante.
Oskar tambiŽn continu— preparando pel’culas puramente no
objetivas de su propia creaci—n -filmes de espirales serpenteando,
c’rculos flotando y complejas capas de barras paralelas-,
todas ellas todav’a claramente diferenciadas de la imaginer’a
flexible pintada de Ruttmann. As’ mismo, diverg’an de las
formas lineales dispersas que el pintor sueco Viking Eggeling
hab’a dibujado en rollos de papel y que, cuando Oskar le
visit— en Berl’n, el estudiante de la Bauhaus Erna Niemeyer
(m‡s adelante el famoso fot—grafo Re Soupault) estaba animando
cuidadosamente cortando las figuras en papel de esta–o.
En 1926, el compositor hœngaro Alexander Laszlo present—
el concierto Color-Luz-Mœsica, en el que sus composiciones
musicales (interpretadas por Žl mismo al piano) se sincronizaban
con imaginer’a visual proyectada que pretend’a recrear puramente
la sinestesia. En los primeros conciertos, Laszlo utiliz—
en un principio diapositivas pintadas y focos de escenario
ordinarios con filtros de colores para producir efectos
de color en cierta manera est‡ticos. Cuando las primeras
cr’ticas tildaron la imaginer’a de demasiado est‡tica para
acercarse a la mœsica, Laszlo encarg— a Oskar que adaptase
una proyecci—n para otra gira del Color-Luz-Mœsica. Oskar
edit— conjuntamente los fotogramas de varias de sus pel’culas
experimentales, las adapt— para proyectores de 35 mm, tres
de lado para formar un tr’ptico y dos solap‡ndose a Žstas
para proporcionar efectos de color adicionales. Se utilizaban
diapositivas pintadas para desdibujar los contornos de las
proyecciones. La cr’tica cambi— a exactamente lo contrario:
el show de luz y color (no acreditado a Oskar en el programa)
era mucho m‡s din‡mico y futurista que la refinada mœsica
chopiniana. Laszlo anul— los arreglos despuŽs de unas cuantas
actuaciones. Pero Oskar recre— su actuaci—n con proyector
mœltiple en varias ocasiones, incluyendo una pieza titulada
Fever I II III, supuestamente con mœsica compuesta por Erich
Korngold, y un estreno en el prestigioso Teatro Nacional
de Munich en 1927, bajo el t’tulo R-1, una obra de forma,
utilizando un conjunto de percusi—n como mœsica (que ahogaba
pues el ruido de los diversos proyectores).
En ese tiempo, la desenfrenada inflaci—n (y las dudosas
transacciones de un socio en un negocio) empobrecieron totalmente
a Fischinger, a pesar de un Žxito considerable con sus diversos
proyectos, entre ellos los trabajados efectos especiales
del largometraje El arca de NoŽ (con paisajes modelados
en cera y siluetas de animales subiendo penosamente hacia
el arca). Deb’a dinero a mucha gente, especialmente a la
alquiladora, que a cambio se le qued— la m‡quina de cera
y otros aparatos. En el verano de 1927 Oskar puso una de
sus c‡maras de 35 mm en una mochila y parti— hacia Berl’n,
andando por caminos de zonas rurales menos transitadas para
evitar encontrarse con cobradores de impuestos. Las fotos
con im‡genes de gente y paisajes que se encontr— en el camino
y la pel’cula de 4 minutos que result— de ello, Caminando
de Munich a Berl’n, conservan una visi—n encantadora de
una vida rural desaparecida.
Oskar encontr— una especie de trabajo comercial cinematogr‡fico
en Berl’n en una filmaci—n de publicidad de un yogur y un
film de promoci—n para el partido socialista para elaborar
efectos especiales en el espect‡culo de ciencia-ficci—n
Mujer en la Luna, de Fritz Lang. Este trabajo le puso en
contacto con cient’ficos espaciales, que alimentaron su
doble fascinaci—n con el paralelismo entre la antigua cosmolog’a
espiritual (se suscribi— a una revista budista) y los nuevos
descubrimientos cient’ficos relacionados con los ‡tomos
y los fen—menos del espacio c—smico. TambiŽn volvi— a encontrarse
con el Dr. Diebold y Walter Ruttmann, que hab’a dejado el
cine abstracto y se dedicaba a hacer pel’culas de acci—n
en vivo cuidadosamente editadas. Cuando todav’a trabajaba
en el estudio UFA en el film de Lang, Oskar tropez— y se
rompi— el tobillo, y mientras estaba en el hospital descubri—
una forman de animaci—n que le pareci— perfecta para el
cine abstracto. Dibuj— con carb—n sobre papel blanco, despuŽs
lo pas— a pel’cula y us— el positivo como negativo, de modo
que se ve’an figuras claras flotando sobre un fondo negro.
Ahora que Ruttmann se hab’a retirado de este campo, Oskar
se sinti— libre para dise–ar coreograf’a musical con fluidez.
Utiliz— sus conocimientos de ingenier’a para sincronizar
los dibujos con los discos de fon—grafo: grabando una "X"
en el disco y calculando los "clics" resultantes con una
regla de c‡lculo. Como hab’a conseguido la mayor’a de sus
logros mediante el cine publicitario, consigui— que sus
primeros cinco Estudios tuvieran un titulillo al final donde
se pod’a leer: "HabŽis o’do el Disco Electrola Nœm. EG1663,
Vaya, Ver—nica - compradlo en vuestra tienda de fon—grafos
habitual!" Pero a medida que el proceso —ptico de sonido
en pel’cula arrasaba en los a–os treinta, el tema de los
derechos musicales se volvi— m‡s problem‡tico. Oskar no
consigui— los derechos para la mœsica de su Estudio Nœm.
6, ya que el compositor le ped’a demasiado en concepto de
derechos de autor. Su amigo Paul Hindemith y dos de los
estudiantes de Hindemith en el Conservatorio de Mœsica (Oskar
Sala y Hans Gensmer, los cuales llegaron a ser ambos excelentes
compositores m‡s adelante) escribieron partituras alternativas
para la pel’cula, que se registraron en discos para fon—grafo,
pero Žstas no llegaron nunca a ser transferidas a bandas
sonoras —pticas. Oskar sigui— adelante con el Estudio Nœm.
7 y el Estudio Nœm. 8, ya que sus cortometrajes de sonido
se convirtieron en Žxitos internacionales, desde Jap—n hasta
Argentina y Universal Studios compr— algunos como cortometrajes
para sus programas en AmŽrica. Los citados estudios tambiŽn
recibieron un premio especial en el Festival de Cine de
Bruselas.
En la Universidad de Hamburgo, el Dr. Anschutz organiz—
una conferencia sobre mœsica en color que deb’a celebrarse
una vez cada tres a–os y que congreg— a cient’ficos y artistas
para indagar sobre sinestesia, sicolog’a perceptiva, notaci—n
y las relaciones entre pintura, danza y mœsica. En la conferencia
de 1930, el Estudio Nœm. 5 de Fischinger fue el tema de
una charla especial seguida de tres proyecciones sobre Color
- îrganos, de Ludwig Hirschfeld-Mach, de la Bauhaus; el
checo Zdenek Pesanek y el bar—n austriaco Vietinghoff-Scheel.
La participaci—n de Oskar en los animados debates le incitaron
a explorar las bases te—ricas del sonido y sus correspondencias
visuales en sus experimentos de 1932 con sonido ornamental,
para los que dibuj— centenares de formas para bandas sonoras
de pel’culas con el objeto de indagar como la forma exterior
(tri‡ngulo, estrella, zigzag, romboide, etc.) variar’a los
tonos producidos - y si los estilos de ornamentaci—n escogidos
de varias Žpocas y culturas corresponder’an al estilo musical
defendido por la misma gente. No obstante, toda esa experimentaci—n
se paraliz— con el golpe de Estado nazi en 1933. El arte
abstracto fue declarado "degenerado". Los medios de comunicaci—n
fueron estrictamente censurados y controlados: todos los
cineastas ten’an que comparecer en intervenciones bisemanales
con un funcionario del Ministerio de Cultura y deb’an mostrar
algœn trabajo. Oskar se dio cuenta que en el cine de publicidad
no se examinaba el estilo tan a fondo, sino m‡s bien el
contenido del mensaje social, de modo que pudo preparar
pel’culas sensacionales como C’rculos, utilizando el nuevo
proceso de tres colores Gasparcolor, en el que el mensaje
"La publicidad llega a todos los c’rculos de la sociedad"
se acept— como una excusa suficiente para una sucesi—n din‡mica
de c’rculos de colores. El anuncio en blanco y negro de
los cigarrillos Muratti Privat present— de manera similar
cigarrillos blancos bailando ante un fondo negro, sincronizados
con mœsica de Mozart -una imitaci—n perfecta de los olvidados
Estudios. El anuncio en color Muratti pasa a la acci—n,
que mostraba cigarrillos marchando en un estadio y realizando
proezas (como anticipaci—n de los Juegos Ol’mpicos), tuvo
un enorme Žxito que le report— encargos de varios pa’ses,
y finalmente le llevaron a firmar un contrato con Paramount
en los Estados Unidos.
Mientras hac’a los anuncios bajo las exigencias formales
para obtener beneficios, Oskar cre— en secreto Composici—n
en azul en la misma mesa de animaci—n que utiliz— para los
cigarrillos que caminaban. Peque–os modelos de figuras geomŽtricas
que se mov’an sobre una plataforma en estrecha sincronizaci—n
con Las alegres casadas de Windsor, de Nicolai, como apertura
-encantador, divertido y impresionante en sus pasajes din‡micos.
La pel’cula no se pudo proyectar legalmente en Alemania,
pero Oskar se arriesg— a hacer unas cuantas proyecciones
de prueba que resultaron tener un gran Žxito. Un miembro
del Festival de Cine de Venecia se llev— una copia a Italia,
pero el Gobierno alem‡n no permiti— que fuera proyectada
compitiendo como una pel’cula oficial alemana -a pesar de
que recibi— largos aplausos en su proyecci—n dentro del
apartado de filmes secundarios de informaci—n. Oskar recibi—
una carta en la que se expresaba la indignaci—n de la censura
y se le castigaba por actividades ilegales. Ya hab’a tenido
problemas con anterioridad, ya que le hab’an arrestado en
varias ocasiones (por haber menospreciado un p—ster nazi
o por haberse negado a colgar una bandera nazi en la ventana
durante un desfile, por poner algunos ejemplos). Afortunadamente,
cazatalentos de MGM y Paramount tambiŽn hab’an visto Composici—n
en azul o Muratti pasa a la acci—n y Oskar pudo abandonar
Alemania en febrero de 1936 e irse a Hollywood. Su esposa
Elfriede se deshizo de todas sus pertinencias (no les estaba
permitido llevarse nada fuera del pa’s) y le sigui— hacia
Hollywood un mes m‡s tarde con su hijo Karl, de 2 a–os.
Por suerte, Elfriede guard— la mayor’a de sus pel’culas,
obras de arte y documentos en los bajos y en el desv‡n de
las casas de los parientes de Fischinger en Gelnhausen,
y en 1961 Karl pudo llev‡rselo todo hacia AmŽrica despuŽs
de servir en la ocupaci—n militar americana en Alemania.
Los primeros tiempos en AmŽrica fueron muy dif’ciles para
Oskar. No hablaba inglŽs (tard— unos cuantos a–os a poder
hablar con fluidez), no ten’a coche y entend’a muy poco
del ambiente de Hollywood. Al principio, se integr— en la
gran comunidad inmigrante, formada principalmente por pol’ticos
de izquierdas, pero se distanci— al anunciar que cre’a que
Stalin era tan malo como Hitler (cosa que al cabo del tiempo
se ha probado en estudios hist—ricos) y la mayor’a le rechazaron
a ra’z de ello. A pesar de que en Paramount ten’a una secretaria
bilingŸe, aœn no entend’a como funcionaban los estudios.
Se le pidi— que hiciese un episodio animado para encajarlo
en el largometraje Big Broadcast of 1937. Como en Paramount
hab’a un equipo de animaci—n, no hab’a interventores, encargados
de tintar y de pintar que hac’an todo el trabajo repetitivo;
pero Oskar quer’a pintar sus propias secuencias y, aœn peor,
las quer’a pintar en color, aunque el largometraje deb’a
ser en blanco y negro. Oskar supuso, ingenuamente, que si
las ve’an en color quedar’an maravillados y le permitir’an
incluir su secuencia en color en el largometraje en blanco
y negro. Se equivocaba. La gente de los estudios imprimieron
sus trabajos abstractos en blanco y negro y los utilizaron
como fondo para algunos de los efectos especiales de Oskar,
incluyendo los cigarrillos caminando. El montaje que result—
se acab— cortando de la pel’cula.
Al cabo de seis meses escasos, Paramount le rescindi— el
contrato, as’ que de la noche a la ma–ana pas— de contar
con un sueldo de 1.000 d—lares al mes (una buena suma, en
aquellos a–os de depresi—n) a no tener nada de nada. Oskar
empez— a dedicarse m‡s a la pintura al —leo, ya que la pod’a
desarrollar tranquilamente en casa sin muchas herramientas
especiales, y podr’a haber seguido haciendo esto hasta la
muerte, cuando hubiera dejado como legado miles de bonitos
lienzos. Afortunadamente, una fundaci—n de ayuda europea
encabezada por gente de la industria del cine como el agente
Paul Kohner y el director William Dieterle le proporcionaron
un dinero para los gastos m‡s inminentes y tambiŽn le arreglaron
un contrato con MGM en 1937 para producir una pel’cula abstracta
en color para distribuirla en sus teatros como un corto.
Oskar construy— un equipo especial con una estructura de
la que unas cuerdas delgadas pod’an hacer colgar figuras
geomŽtricas recortadas de papel, permitiendo que se movieran
en minœsculos incrementos a lo largo de una trayectoria
espec’fica. Alquil— a un chico llamado John Cage como ayudante,
en principio para mover las figuras recortadas y estabilizar
cada una de ellas con una pluma de gallo pegada a un palo
de escoba antes de que se pudiese filmar la estructura de
la pel’cula. Durante los aburridos d’as de esta tarea dura
y agotadora, Cage y Fischinger hablaron sobre las teor’as
de Oskar sobre sonido ornamental, sobre como hacer una nueva
mœsica con objetos y sonidos cotidianos; estas conversaciones
ejercieron un efecto decisivo en el trabajo vital de Cage.
Al finalizar el corto An Optical Poem para MGM y otra vez
de cara al mundo del cine internacional, Oskar viaj— hasta
Nueva York con la esperanza de recibir algœn encargo para
preparar algœn largometraje de animaci—n basado en la Sinfon’a
del Nuevo Mundo de Dvorak para la inminente Feria Mundial
de Nueva York. Desgraciadamente, no pudo conseguir suficiente
apoyo financiero para el largometraje, pero ten’a dos exposiciones
de sus cuadros al —leo en galer’as y conoci— a la baronesa
Hilla Rebay, comisaria del Museo Guggenheim de Pintura No
Objetiva y la Fundaci—n Guggenheim, que ofrec’a becas para
ayudar a los artistas abstractos buenos. Inst— a Oskar a
trasladarse a Nueva York, y le ofreci— subvenciones y compr—
algunos de sus cuadros para el museo. TambiŽn le pidi— que
abandonase a la familia (ahora ya con tres hijos) porque
los artistas de verdad ten’an que trabajar sin trabas. Pero
Hollywood volvi— a reclamar a Oskar para trabajar en el
proyecto del momento de Walt Disney: Fantas’a, un espect‡culo
fant‡stico de mœsica visual de la duraci—n de un largometraje.
Oskar ya hab’a coincidido con Leopold Stokowski en Berl’n,
cuando Žste le compr— los derechos para utilizar uno de
sus montajes musicales para la banda sonora de una pel’cula.
Oskar tambiŽn hab’a ofrecido a Stokowski en aquel tiempo
la posibilidad de colaborar en un largometraje concierto,
aunque al final qued— en nada. Cuando Oskar lleg— a Paramount
unos cuantos a–os m‡s tarde, Stokowski tambiŽn trabajaba
en la gran difusi—n y Oskar volvi— a hablarle del concierto
largometraje. Ahora, cuando Oskar fue a trabajar para Disney
y vio que Stokowski era uno de los principales socios para
el concierto largometraje de Disney, no pudo evitar la sensaci—n
de que Stokowski le hab’a traicionado al vender su idea
a Disney, y b‡sicamente excluyŽndole al pedir sus servicios
s—lo como un humilde empleado (gracias a Kohner y Dieterle,
de hecho). Este resentimiento que lo consum’a le amarg—
el tiempo que estuvo en Disney, pero Žste solo era uno de
los factores. Oskar no hablaba inglŽs perfectamente, y no
entend’a nada cuando la gente hablaba demasiado deprisa
o usaba argot. Una secretaria grababa todas las reuniones
del personal, y Oskar se llevaba la grabaci—n a casa y la
descifraba con la ayuda de Elfriede cada noche despuŽs de
que se hubiera producido el encuentro (Žl no hablaba nunca
en estas conferencias). Hac’a muchos dibujos para representaciones
visuales totalmente no objetivas de la Fuga de Bach, tal
y como se le asign—, pero d’a a da iba viendo cada uno de
estos dibujos ligeramente alterado, cambiado vagamente para
pasar a ser de representaci—n al a–adir una nube, un chorro
de agua o elementos similares. Se conservaron b‡sicamente
las fases de movimiento de Oskar, pero odiaba como hab’an
quedado. Adem‡s, se enfad— porque la secci—n en la que se
mostraba la banda sonora del film -una idea en la que hab’a
estado trabajando cient’ficamente en Berl’n- se convirti—
en una serie de gags y chistes sin ninguna correspondencia
real con el sonido o la tecnolog’a cinematogr‡fica. Sin
embargo, desesperado por el dinero, Oskar aguant— en este
trabajo hasta el triste d’a en el que la Alemania nazi invadi—
Polonia, iniciando as’ la II Guerra Mundial. Aquel d’a,
alguien pint— una esv‡stica en su puerta y Oskar dej— el
trabajo oficialmente. Cada d’a se hab’an proyectado pel’culas
de Oskar para todo el personal durante la hora del almuerzo,
de modo que todo el mundo en los estudios se hab’a familiarizado
con sus tŽcnicas y se pod’an observar trazos inspirados
por Žl en la mayor’a de las pel’culas de Disney de principios
de los a–os cuarenta.
La baronesa Rebay le concedi— una subvenci—n para que hiciese
un film patri—tico que mostrar’a supuestamente que tanto
Žl como ella eran proamericanos. La Marcha Americana resultante
acaba siendo m‡s que mec‡nica. Cuando los EEUU intervinieron
en la guerra, Oskar pas— a ser oficialmente un "extranjero
enemigo", ya que aœn no ten’a la ciudadan’a americana. Ello
significaba que no pod’a trabajar en ningœn empleo relacionado
con los medios de comunicaci—n. Rebay le ofreci— otra subvenci—n
para volver a comprar Radio Dynamics, la pel’cula que hab’a
hecho en Paramount. Oskar la pudo imprimir y estrenar en
color por primera vez y, ante la insistencia de Rebay, cambi—
el t’tulo por el de Allegretto, "mas serio, m‡s musical".
El mismo Orson Welles, de entre la gente de Hollywood, le
ofreci— trabajo a pesar de la prohibici—n. Welles ten’a
dos pel’culas en marcha, un semidocumental sobre el jazz
y un film sobre SudamŽrica subvencionado por el Gobierno
para mejorar las relaciones en el hemisferio. Oskar trabaj—
una temporada en el dise–o de la animaci—n para el jazz
de Louis Armstrong y Duke Ellington, y despuŽs tuvo que
cambiar a la samba brasilera. TambiŽn trabaj— en una pel’cula
propia, un film intencionadamente silencioso de meditaci—n
al que pondr’a el t’tulo de Radio Dynamics, que hab’a tenido
que abandonar por el Allegretto de Paramount. Pero la empresa
de Welles acab— quebrando a causa de la presi—n de intentar
hacer demasiadas cosas, y Oskar volv’a a encontrase sin
trabajo. Elfriede consigui— mantener a la familia (ahora
con cinco hijos) con empleos relacionados con el dise–o
de moda, ropa que hac’a con media para la familia de Bette
Davis, canguros y trabajos similares. La baronesa Rebai
continu— ofreciendo a Oskar algunas subvenciones, pero sus
exigencias eran muy estrictas: exig’a a Žl y a su hija que
asistiesen al grupo religioso Instituto de F’sica Mental,
en cuyo gurœ cre’a; le pidi— que espiase a Charles Dockum,
de quien el Guggenheim tambiŽn estaba comprando el —rgano
de color MobiColor, etc. Por suerte, Oskar tambiŽn disfrutaba
de un gran nœmero de conocidos entre los artistas locales,
desde Man Ray y la pintora Helen Lundeberg o el escultor
Harry Bertoia hasta cineastas como Maya Deren y los hermanos
Whitney (que le hab’an conocido por primera vez en una galer’a
donde se expon’an sus cuadros en 1939).
La baronesa Rebay encarg— a Oskar que preparase una pel’cula
sincronizada con el Concierto de Brandenburgo Nœm. 3 de
Bach, ya que ella cre’a que solo Bach hab’a producido mœsica
abstracta (y hac’a sonar discos de mœsica de Bach en las
galer’as del Museo Guggenheim). Como Oskar estaba m‡s concentrado
en sus pinturas al —leo, cre— la pel’cula Motion Painting
colocando una c‡mara detr‡s suyo, de modo que cada vez que
hac’a una pincelada pod’a captar una sola imagen en la nueva
alteraci—n; as’, la pel’cula de 10 minutos que result— de
ello muestra como hac’a un cuadro t’pico de Fischinger (a
pesar de que Žl no se ve nunca). Desgraciadamente, a Rebay
no le gust— nada el film porque no estaba del todo estrechamente
sincronizado -una forma o movimiento por cada nota musical-
como lo hab’an estado algunas de las pel’culas precedentes
de Oskar. Aunque Motion Painting fue muy aplaudida en todas
partes (incluyendo un Gran Premio en el Concurso Experimental
de Cine de Bruselas en 1949), Rebay no ofreci— ninguna otra
ayuda a Oskar en este sentido.
Por suerte, disfrut— de una popularidad que fue aumentando
gradualmente, tanto por sus pel’culas como por los cuadros,
que eran expuestos en muestras de un solo artista en varios
museos. En 1946, el Museo de Arte de San Francisco inici—
una serie de proyecciones sobre el Arte en el Cine e invit—
a Oskar a mostrar sus filmes, incluyendo el nuevo Motion
Painting. Una primera generaci—n de artistas europeos, entre
ellos Norman McLaren, Alexeieff y Claire Parker, Mary Ellen
Bute y Len Lye, se hab’an inspirado en el trabajo de Oskar
en los a–os treinta. Ahora una segunda generaci—n de j—venes
artistas, entre ellos los pintores Jordan Belson y Harry
Smith, vieron sus pel’culas y se dedicaron a la animaci—n
abstracta. Oskar tambiŽn invent— un —rgano de color, el
lum’grafo, y lo utilizaron en el Museo de San Francisco
en los a–os cincuenta, de modo que inspir— de nuevo a Belson
para trabajar con las secuencias suaves de color m‡s que
con figuras geomŽtricas rectas.
Fischinger no hizo m‡s pel’culas relevantes despuŽs de
Motion Painting. Experiment— con la pel’cula estŽreo de
3 dimensiones de principios de los a–os cincuenta (como
tambiŽn lo hicieron Harry Smith, Norman McLaren, Hy Hirsh
y Dwinell Grant), pero no lleg— a estrenar nunca su pieza
de 1 minuto de duraci—n, ni hizo ninguna m‡s larga. TambiŽn
hizo algunos intentos de iniciar una Motion Painting Nœm.
2, pero no lleg— a hacerla nunca. No obstante, pint— centenares
de lienzos hasta los œltimos d’as de su vida, cuando termin—
un gran y sereno cuadro titulado Nirvana. Muri— en 1967,
pero una tercera generaci—n de sus seguidores ya hab’a emergido
entre los practicantes de las nuevas artes inform‡ticas
(como Larry Cuba y Vibeke Sorensen) y del arte en v’deo
(Michael Scroggins). Oskar Fischinger queda pues como el
hombre del siglo de la mœsica visual.
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Por: William Moritz
Kinetica2-Retrospectiva Oskar Fischinger
Presentado en asociaci—n con The iotaCenter y The Fischinger
Archive
Agradecimientos a Michael Friend y The Academy Film Archive
La recuperaci—n y restauraci—n de los trabajos de Oskar
Fischinger ha sido posible grácias al soporte de
la Film Fundation y Sony Pictures Entertainment
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EL ESPÍRITU DE
LAS LUCES Y LAS SOMBRAS
| Como la animaci—n en blanco y negro, Internet
est‡ hecha de luces y sombras, destellos digitales de unos
sobre un fondo de ceros. La animaci—n en la red puede tomar
muchas formas, y este a–o Animac hace una panor‡mica de algunas
de ellas.
Cualquier animador que empieza sabe que la producci—n de
un trabajo supone s—lo el 5% del esfuerzo. El 95% restante
se emplea en conseguir distribuci—n, en llegar al pœblico.
Por eso la aportaci—n quiz‡s m‡s importante de Internet
sea econ—mica, que no art’stica: Internet como un canal
de transporte. Los cortometrajes premiados por la Academia
(oscarizados, vaya) comparten ancho de banda con los proyectos
de fin de carrera de estudiantes, y en los modems de los
internautas ambos compiten por la atenci—n de los espectadores
con el trabajo de amateurs con mucha ilusi—n y mucho tiempo
libre.
Pero la red no s—lo da lugar a una distribuci—n m‡s barata.
TambiŽn crea nuevos lenguajes, y posiblemente el mayor facilitante
de estas nuevas formas de expresi—n sea un programa llamado
Flash. Este sistema de animaci—n basado en vectores (l’neas,
trazos, formas planas y colores degradados) tiene tanta
influencia en los nuevos lenguajes de la red que casi se
puede hablar de la animaci—n en Flash como un gŽnero, m‡s
que una tŽcnica o un medio. Un gŽnero, pero no un estilo.
Las pel’culas de Flash van desde el minimalismo art-comix
de SexSlave, de Naoki Mitsuse, hasta el futurismo desgarrado
y heredero de la tradici—n MŽtal Hurlant de Zeek.
Y no s—lo son pel’culas, tambiŽn hay sitios web enteros
cuya interfaz depende por completo de las animaciones vectoriales,
como meteosat.net, de la banda de pop Meteosat, o la vertiente
m‡s orientada al net art, como la web con la que Darren
Aronofsky prolonga en la red la trama y la textura de su
pel’cula Requiem For A Dream.
Los gŽneros formados de animaci—n en la red son, de todos
modos, testigos m‡s fieles de las constricciones econ—micas
de su producci—n que de la tecnolog’a con la que est‡n producidos,
y m‡s deudores del perfil sociol—gico de sus autores y consumidores
que de la tŽcnica art’stica con la que est‡n concebidos.
Las parodias de Star Wars, el cortometraje humor’stico,
la ciencia-ficci—n cl‡sica, los culebrones o las series
de animaci—n al estilo entre ingenuo y canalla de Cartoon
Networks son algunas de las influencias que se pueden rastrear
en esta sesi—n de cortometrajes.
En la red hay animadores novatos, como el quincea–ero Raf
Anzovin, y maestros consagrados como John Kricfalusi y Tim
Burton. Hay animadores cuyo producto y fin œnico es la animaci—n,
y hay otro tipo de creadores que utilizan el medio como
promoci—n de otras obras: es el caso de RadioHead y los
blips de su œltimo disco, Kid A, o los ya mencionados Meteosat
y Darren Aronofsky
Los conocedores del medio quiz‡ echar‡n de menos en esta
sesi—n la animaci—n cient’fica, la interfaz animada, el
net art y la abstracci—n experimental. A riesgo de sesgar
la presentaci—n, hemos preferido dejar este tipo de animaci—n
menos expl’cita y de experimentos formales para otro momento,
quiz‡ otra sesi—n de Animac llena de otras luces y otras
sombras.
Los que si se asoman al festival este a–o son los videojuegos.
La animaci—n es un factor fundamental en la producci—n y
el disfrute del moderno videojuego en 3D. Las demos, o partidas
grabadas que el jugador puede despuŽs reproducir a su arbitrio,
son quiz‡ el primer ejemplo de animaci—n que funciona como
gŽnero intermedio entre el reportaje y el documental.
"La calle crea sus propios usos para las cosas", dice el
escritor William Gibson, y los videojuegos han acabado por
usarse para realizar animaci—n pura y simple. El subgŽnero
resultante se llama Machinima, algo as’ como "cinema mec‡nico"
y comparte caracter’sticas de la animaci—n tradicional,
del marionetismo (muchas de estas pel’culas se graban "en
directo", con los jugadores/actores interactuando en tiempo
real) y de la estŽtica del videojuego.
Las demostraciones de tecnolog’a de los videojuegos futuros
nos muestran hacia d—nde avanza el campo de la animaci—n
en tiempo real: actores sintŽticos en escenarios virtuales,
movidos quiz‡ por los propios espectadores desde sus casas.
S—lo que siempre habr‡ un maestro animador, un marionetista
diferido que haya grabado en el sistema el repertorio de
gestos, el abanico de la expresi—n dram‡tica de cada personaje.
Y es que entre los unos y los ceros de las figuras animadas
existe un Deux Ex Machina, un esp’ritu entre los engranajes.
Pero es humano, y a lo que hace dar vida a aquello que no
la tiene se llama animaci—n.
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ANIMATE!, 10¼ ANIVERSARIO
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Entrevista a Jonathan Hodson, autor de dos de los m‡s interesantes
cortometrajes mostrados en Animac 2001: Feeling my Way (beca
Animate! 1998) y The Man with the Beautiful Eyes, por Carolina
L—pez.
-ÀPodr’as explicar quŽ es Animate!?
Animate! es un proyecto organizado por el Arts Council de
Gran Breta–a y Channel 4 TV para conceder becas a artistas,
animadores y cineastas a la producci—n de animaciones experimentales.
Cada a–o se subvencionan unas cinco pel’culas con presupuestos
de unas 30.000 libras esterlinas.
-ÀCu‡l era tu intenci—n al realizar Feeling my Way?
Cinco pel’culas con presupuestos de unas 30.000 libras esterlinas.
Mostrar al pœblico una representaci—n visual de los pensamientos
y sentimientos que experimentaba de camino al trabajo.
-Animate! celebra el dŽcimo aniversario de la fundaci—n
de las animaciones m‡s experimentales en Gran Breta–a, Àcu‡les
podr’an ser sus resultados en el ‡mbito cultural?
No creo que Animate! signifique mucho para la mayor’a de
brit‡nicos, pero es muy importante para los artistas animadores
como yo. Representa el equilibrio del camino cultural hacia
la diversi—n comercial.
-TambiŽn has hecho trabajos multimedia (de hecho ganaste
el premio ZKM). ÀForma parte de tu necesidad de experimentar?
No. Siempre trabajo con animaci—n, aunque cada vez m‡s la
estoy combinando con la acci—n en vivo.
-ÀC—mo definir’as la "animaci—n experimental"?
"Animaci—n experimental" es aquella animaci—n que intenta
empujar el medio hacia adelante con ideas, tecnolog’a y
enfoques nuevos que no necesariamente est‡n destinados al
panorama comercial.
-Por lo visto, vas a producir tu pr—xima pel’cula, Camouflage,
con otra beca Animate! ÀEs muy dif’cil conseguir la beca?
Entre 80 y 100 candidatos piden la subvenci—n de Animate!
cada a–o por unas cinco becas. Es bastante dif’cil conseguirlas,
pero si conoces los criterios, escribes una propuesta interesante
y tienes una trayectoria como animador experimental a tus
espaldas, es un poco m‡s f‡cil.
-ÀDe quŽ trata tu pr—ximo filme Camouflage?
Camouflage trata de la experiencia de un ni–o que vive con
un progenitor esquizofrŽnico. Combina las entrevistas documentales
con recreaciones en animaci—n y acci—n en vivo.
-Fuera de Animate!, Àes muy dif’cil hacer pel’culas de
animaci—n experimental? ÀTe proporciona esta beca total
libertad como artista?
A parte de Animate!, hay muy pocas subvenciones para los
animadores experimentales. Channel 4 subvencion— The Man
With The Beautiful Eyes, pero yo no la considero una pel’cula
experimental.
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| por Carolina López |
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