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El antihéroe de mil caras
por Manuel Álvarez
Dicen que la publicidad básica es jugar con las palabras.
Luego sería más complejo divertirse con las imágenes.
Finalmente, manipular los mitos.
Con tal subtítulo con el que comienza este escrito, se
juega con el original de Joeph Campbell, El héroe de mil
caras. Este libro de finales de la década de los cincuenta
resulta ser la obra inspiradora más influyente que se haya
conocido sobre la industria del entretenimiento: George Lucas
y Steven Spielberg se la tuvieron que leer cundo estudiaban en
USC para hacerles entender que aunque los mitos se cuentan una
y otra vez, su figura principal es el mismo héroe pero
con rostros, cuerpos y peculiaridades al gusto de cada sociedad,
de cada individuo.
Es decir, que para lograr empatía ntre la gente, hay que
referirse a lo que comunitariamente sueñan, los también
llamados "mitos" si los racionalizamos, o si no, "mentiras",
como el mismo Campbell les llamaba al analizar los problemas de
la humanidad individualista de "hoy en día",
que reulta ser aquélla que vivía hace medio siglo.
"Quiero Mi MTV" es un eslógan que ha cumplido
20 años. Una frase puramente propagandística que
tenía como propósito que los operadores ochenteros
de TV por cable estadounidense se cansaran de escucharla en susteléfonos
y así decidirse a ponerle el Canal de Música a todos
los adolescentes que ahora tienen la tanda de pubertos que designa
lo que se escucha ahora.
Y tal lema sigue repitiéndose, como si se tratase de un
grito de guerra, para llevar a MTV a cada rncón del planeta.
El mito de la Music Television tiene como últimas conquistas
Canadá, Japón, España y Holanda. Ya son casi
400 millones de hogares los que ven a la antiheroica "M"
animadamente transformarse entre vídeo y vídeo,
antes de irse a la publiciad y después de los anuncios
de los patrocidadores.
Conocidos como "M-id´s", que se traduciría
como "los identificadores de la M", suelen ser cortitos
de animación estelarizados por una "M" y su fiel
escudera "tv" haciendo de todo un poco: burlándose
delorden, autocriticándose por ambiciosos, provocando cualquier
expresión facial del espectador que finalmente se convierte
en cómplice al adquirir merchandising de la pareja antiheroica
de la MTV estampada con el conveniente y legal "Music Televisión
®" debjo del logo que tanto odia Naomi Klein en su libro
No Logo porque simplemente es la marca mediática número
uno del mundo y la cuarenta dentro del universo consumidor del
branding...
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