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UPA
Líneas fuera de registro
Mientras los estudios de animación hollywoodienses como
la Warner o la MGM vivían su etapa de oro con personajes
como Bugs Bunny, Daffy Duck, Tom & Jerry o Sylvester &
Tweety, de la mano de autores como Chuck Jones, Tex Avery o Robert
Clampett, un núcleo de animadores se afanaban por dibujar
fuera de las líneas marcadas. Estos rebeldes de la Disney,
jóvenes, de ideología liberal y con formación
artística, estaban hartos de animalitos monos y dibujos
demasiado tridimensionales.
Querían devolver a los cartoons su apariencia plana, buscaban
guiones más adultos y crear personajes humanos. De la misma
manera que Matisse, Mondrian o Pollock habían reivindicado
la bidimensionalidad en la pintura, UPA hizo lo mismo con los
dibujos animados. Eran dibujos con ganas de crear una nueva estética,
más acorde con las ilustraciones de The New Yorker, las
gráficas del póster y las cubiertas de discos de
jazz y menos con el almibarado mundo de Disney. Se trataba de
una estética mínima, de colores vivos, donde a veces
los personajes eran una simple silueta transparente o pintados
de un color plano y los fondos una pura abstracción con
algún elemento como una puerta, alfombra o cuadro para
indicar el espacio.
En línea con una nueva estética gráfica,
estaba una nueva manera de entender el movimiento; era absurdo
utilizar full animation o 24 dibujos por segundo, en una película
dónde el énfasis no estaba en la suavidad ni el
realismo de los personajes, sino en su expresividad gráfica,
a la cual accedían mucho mejor con un tipo de animación
limitada, es decir, haciendo menos dibujos para cubrir cada segundo
de metraje. Sin embargo, esta elección, que algunos han
criticado como una estrategia de producción barata, tenía
una base puramente artística, y para ello sólo hay
que observar el extraordinario cuidado que se presta al diseño
de fondos o la originalidad de las historias, inexistente en las
animaciones que utilizan la animación limitada como abaratamiento
de costes. La elección de la música en estos nuevos
cartoons también corría paralela a los años
de la cultura beat, años en los que el jazz y el arte africano
ejercieron una gran seducción sobre intelectuales, universitarios
y rebeldes blancos en general. Fueron años en los que el
exotismo definió el cool.
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